• PRINCESITA DE DIOS

  • CONOCE Y AMA AL SEÑOR EN LOS DÍAS DE TU JUVENTUD.

    Señor, tu palabra escrita es lámpara a mis pies y lumbrera a mi camino. Tus maravillosas promesas aún las recuerdo y me dan aliento. Tus mandamientos no son pesados , ligera es tu carga cuando entiendo que lo que me ordenas es para mi propia felicidad. Señor, gracias por darme la presencia dulce de tu Espíritu y hacer una obra de grandeza y poder dentro de mí. Me rindo ante ti con adoración. Amén.
  • Cada día que amanece; es un día más para amar, es un día más para soñar, es un día más para vivir. De ti depende, que cada día sea un día feliz.
  • ORACIÓN DE PRINCESA

  • Señor, te amo verdaderamente eres mi mejor amigo. Me llenas de ti cuando me siento sola y vacía. Me consuelas cuando lloro. Te ocupas de mí de una manera en que nadie más lo hace. Tú me conoces, y sabes de mis caídas mejor que cualquiera, sin embargo, aún así me amas. Y yo sé que tú estás conmigo dondequiera que vaya. ¡Que bendecida me siento al verme acompañada por el creador de los cielos y la tierra en mi paso por la vida.! No permitas que jamás olvide que tú estás conmigo siempre hasta el fin de los tiempos. Graba en mi mente el recuerdo de los momentos en que tú me amaste cuando yo era inmerecedora de tu amor, y de todas las veces en que me perdonaste cuando pequé contra ti. Que nunca me olvide dónde estaba cuando te conocí, y cuánto me has echo avanzar en la vida. Gracias por perdonar mis pecados. Gracias por tu presencia constante. Gracias por ser mi amigo fiel, que nunca me deja ni me abandona. En el nombre de Jesús, amén. Con amor tu princesa , que te ama cada día más. Dios del cielo, el grande y temible Dios, que guarda el pacto y la misericordia para con aquéllos que lo aman y guardan sus mandamientos. Nehemias 1:5
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LA TORMENTA

Si llueve y estás desesperado porque tus zapatos se te estropean, no dudes en ponerte en contacto con nosotros en: http://plantillascoimbra.com

Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja, con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe de haber tenido más de 6 años.

Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte desde las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra… ni siquiera las ves golpear el suelo…

Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia. Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria.

Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.

La voz de esta chiquita era muy dulce, y rompió mi trance hipnótico con esta inocente frase:

“Mamá, corramos a través de la lluvia”.

“Mamá, corramos a través de la lluvia”.

 “Sí, mamá… Corramos a través de la lluvia”.

 “No, mi amor… Esperemos a que baje la lluvia”, contestó la mamá pacientemente…

La niña esperó otro minuto, y repitió:

“Mamá, corramos a través de la lluvia”

Y la mamá le dijo:

: “Pero si lo hacemos, nos empaparemos…”

“No, mamá, no nos mojaremos. Eso no fue lo que le dijiste esta mañana a papá…”

Tal fue la respuesta de la niña, mientras hablaba del brazo de su madre…

“¿Esta mañana? ¿Cuándo dije que podemos correr a través de la lluvia, y no mojarnos?”

“¿Ya no lo recuerdas? Cuando hablabas con papá acerca de su cáncer, le dijiste que si Dios nos hace pasar a través de esto, puede hacernos pasar a través de cualquier cosa”.

Todos nos quedamos en absoluto silencio. Juro que  no se escuchaba más que la lluvia. Todos nos quedamos parados, silenciosamente. Nadie entró ni salió del almacén en los siguientes minutos. La mamá se detuvo a pensar por un momento acerca de lo que debería responder. Este era un momento crucial en la vida de esta joven criatura, un momento en el que la inocencia y la confianza podían ser motivadas, de manera que algún día florecieran en una inquebrantable fe…

“Amor, tienes toda la razón. Corramos a través de la lluvia. Y si Dios permite que nos empapemos, puede ser que Él sepa que necesitamos una lavadita”. Y salieron corriendo…

Todos nos quedamos viéndolas, riéndonos mientras corrían por el estacionamiento, pisando todos los charcos.

Por supuesto que se empaparon, pero no fueron las únicas… Las siguieron unos cuantos que reían como niños mientras corrían hacia sus carros. Sí, es cierto, yo también corrí. Y sí, también me empapé… seguro Dios pensó que necesitaba una lavadita. Las circunstancias o las personas pueden quitarnos nuestras posesiones materiales, pueden llevarse nuestro dinero, y pueden llevarse nuestra salud. Pero nada ni nadie puede quitarnos nuestras más valiosas posesiones: Nuestros Recuerdos.

Así que no olvides tomarte el tiempo y la oportunidad de llenarte de recuerdos cada día. Un amigo me envió esto para recordarme precisamente eso: Cada memoria es un ladrillo que construye mi vida. Espero que, de vez en cuando, te tomes tu tiempo para correr a través de la lluvia.

TÓMATE TU TIEMPO PARA VIVIR!

Y nunca olvides:

A veces Dios quiere que te des una “empapadita”.

Pero jamás te dejará sólo bajo la lluvia.

Y si te ha permitido pasar por tormentas en tu vida……

También pasará ésta, y la otra y la que sigue…

Y después de cada una de ellas, verás nuevamente su amor y sus promesas en cada arcoiris.

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